Gestión de Riesgos y Administración de Emergencia
Unidad 1: Escenarios de riesgos y eventos adversos.
Los escenarios de riesgos en Chile están presentes todos los días, sean estos de origen natural o de origen antrópico, por lo que tomar las medidas necesarias en el momento oportuno resultará fundamental. De acuerdo a los antecedentes históricos, nuestro país se encuentra constantemente sometido a diversas pruebas de la naturaleza, que lamentablemente producen graves daños a las personas, instalaciones y bienes en general, así como al medioambiente.
1. Escoger un escenario de riesgos que se dé en la región en la cual residen, identificando lo
Los escenarios de riesgo que se dan en mi región y/o comuna Antofagasta-Calama.
“Cuando hablamos de escenarios tenemos que entender de las amenazas de terremoto o tsunami que han ocurrido en el pasado pueden volver a suceder pero en la práctica no podemos ser categóricos y decir que serán eventos idénticos, ante ello y rescatando lecciones aprendidas en el desastre ocurrido en Japón el 2011 y en Sumatra el 2004, nosotros nos propusimos un evento más grande que el 1877 de manera de tener parámetros de inundación que nos permitan estar más preparados ante la incertidumbre que genera vivir frente a zonas de subducción como las costas dela Región de Antofagasta” en sona costera sumnani maremoto terremoto en sonas como Calama San Pedro de Atacama y sus ionyteriores los posibles escenarios de riesgo sonj la sequía alluviones con deslizamiento de carreteras y viviendas esto como desastre antrópico que afecta a los habitantes como ala población.
1.1 Nombre del escenario de riesgo y características de su generación.
El aluvión de Antofagasta y la solidaridad de loinos
92 muertos, desaparecidos y daños materiales aún no calculados, marcaron uno de los episodios más tristes que recuerde la Segunda Región.
1.2 Historia que da lugar a que el evento se haya producido en su región, identificando el año en el que se produjo, las consecuencias que dejó y una fotografía o imagen alusiva.
Era martes, un día desprestigiado por su acarreo de desgracia. No era 13, sino 18 de junio de 1991. Los calameños habían despertado temprano porque desde la medianoche una llovizna suave, pero permanente, caía sobre la Provincia El Loa y obligaba a subirse a los techos a mojarse para tapar las goteras. La llovizna no logró ahuyentar a los trabajadores, quienes salieron a sus faenas como todos los días. Quienes vieron fracasados sus planes fueron los viajeros. Algunas agencias de buses habían suspendido las salidas a Antofagasta y a regiones de más al sur, por instrucciones superiores. Los agentes no tenían mayores explicaciones.
Por razones extraordinarias, uno de los reporteros de El Mercurio de Calama debía ir a la Perla del Norte ese día y no otro. Logró viajar en un bus cuya agencia decidió que llevaran a los pasajeros hasta donde pudiera llegar. Otros pasajeros comentaban que "le están poniendo mucho. Antes que lleguemos a Cerritos Bayos ya no encontraremos lluvia". Pero, el bus con chofer de buena voluntad, pasó Cerritos Bayos y la llovizna continuaba. Pasaron Sierra Gorda y persistía la llovizna. En Baquedano, un carabinero subió al bus y dijo a los pasajeros que debían devolverse porque no podía dejar pasar el vehículo, porque la ruta estaba muy peligrosa. Los pasajeros acataron. El bus retornó a Calama. El reportero se quedó en Baquedano. Un camionero de apariencia joven, logró ser autorizado por Carabineros para seguir viaje porque no llegaría hasta Antofagasta, sino que se desviaría en La Negra.
Reportero y chofer no tenían idea lo que les esperaba. Cerca de Mantos Blancos un río de aguas turbias caía sobre la carretera y se iba por ella. Más abajo otro y otro. Al llegar frente al desvío de La Negra, un camión con acoplado se había atravesado en la carretera. El chofer quiso imponerse el deber de decirle a sus colegas que no pasaran por allí, porque la ruta estaba intransitable, se había formado una laguna junto a un cruce ferroviario, además, no se podía pasar para Antofagasta, porque simplemente no había ningún camino, porque se había derrumbado. El reportero y el camionero decidieron seguir por la cuesta Salar del Carmen. El letrero antiguo que invitaba a enganchar no se veía, el barro lo había cubierto. Así de alto era el lodo. Las aguas turbias seguían aumentando ante la suma de nuevos ríos.
El chofer se dio cuenta que no podía dominar el camión que prácticamente se deslizaba por el barro. A todo lo ancho de la quebrada había barro. Las ruedas del camión no giraban, pero la máquina avanzaba. Por otra quebrada, bajaba agua en gran cantidad, porque se rompió uno de los estanques de la planta de filtros. Había postes en el suelo. Alambres eléctricos a media altura. El camión iba derechito a estrellarse con poste y alambres, pero, providencialmente, el operador de un payloader que subía tratando de abrir camino, vio el camión y en rápidos movimientos enderezó el poste y levantó los cables eléctricos en los precisos momentos que el camión llegaba a ese sitio. Gracias a Dios. El del "paylor" le hizo una seña al chofer deseándole suerte y éste le agradeció con otra señal. Vino la última curva y, reportero y camionero no sabían si elegir entre admirarse o cosechar el temor que les invadía, porque el móvil avanzaba más rápido a veces de costado o de punta, amenazando volcarse.
Hacia el lado sur, esas poblaciones que tradicionalmente saludaban a los viajeros que entraban a Antofagasta estaban debajo del barro. De la Villa El Salto no había una vivienda. Muchas personas semidesnudas escarbaban en el barro en busca de sus parientes, de sus pertenencias.
Hacia el lado norte, los edificios de departamentos estaban socavados y milagrosamente se mantenían en pie. Por allí fue posible ver a Leonel Mundaca Castillo, profesor, quien fue director de varias escuelas en Calama y después se radicó en Antofagasta. Mundaca se estaba cambiando y trataba de sacar algo de su domicilio. Más abajo había otros muros más fuertes sobre los que estaban estrellados automóviles y camionetas. En la calle Sarmiento donde los vehículos hacían agua, varios camiones, unos sobre otros resumían la fuerza del aluvión. Las casas estaban imposibles. El barro penetró por una parte y salió por la otra arrastrando muebles, lavadoras, enseres, todo y personas de todas las edades. En la población El Olivar sólo quedaba el recuerdo de una multicancha. Un enorme montón de escombros detuvo por fin al camión. A los pocos minutos llegó un carabinero a cursarle una infracción por bajar Salar del Carmen a demasiada velocidad. El chofer se desgañitó explicándole que el camión bajaba sin control. No hubo caso. Se había juntado la gente alrededor del vehículo para ver si los ocupantes estaban vivos. Contaban que "el camión daba tremendos saltos". Los ocupantes estaban bien vivos e ilesos, pero semicontentos por la inesperada frenada que resultó salvífica. Siguieron a pie. Nunca hubo desgracia tan grande. Parecía increíble. En pleno centro de la ciudad monumentales muros de barro retrataban el aluvión. La capital regional estaba destruida casi totalmente.
Solidaridad
Mientras tanto, arriba, el payloader había abierto camino. Por Salar del Carmen bajó el primer vehículo. Una camioneta. El conductor, sin acompañante, era monseñor Juan Bautista Herrada, obispo de Calama, quien llevaba víveres y ropas para los damnificados. El había sido avisado en horas de la noche, desde el Arzobispado. Más tarde, otras camionetas, también de Calama, un grupo de señoras llevaba comida preparada en grandes fondos para repartir. Después, los mineros de Chuqui armaron de nuevo la desaparecida población René Schneider de Antofagasta. Otros loínos, ejemplares, en número de 120 viajaron desde San Pedro de Atacama para barrer las calles antofagastinas. Otros trabajadores de Chuqui operaron maquinaria para despejar calles y casas. El alcalde Nalto Espinoza viajó con varios vehículos que llevaron estanques para el agua, agua potable, material de construcción, alimentos, ropas. Se portó bien Calama, como siempre. En Calama también hubo damnificados, pero olvidaron sus males ante la gran tragedia de los antofagastinos.
Al interior de la capital regional hubo numerosos milagros.
Una niñita que se salvó navegando en una lavadora, otra que flotó porque llevaba una Biblia entre sus manos, otros adultos que se subieron a los postes y otros que pudieron escapar porque en el momento del aluvión estaban levantados.
Cada persona tenía una narración distinta. Para muchos fue vivir el infierno, pero para todos fue el luto, porque el aluvión bajó por todas las quebradas, pero las más notables por el daño fueron las de La Cadena, Salar del Carmen, Baquedano y El Ancla, pero también hicieron su aporte destructivo las del Huáscar, Jardines del Sur, Universidad de Antofagasta, Las Vertientes, Caliche, El Toro, Uribe, Riquelme, Farellones, Bonilla Norte y Sur, Club Hípico y La Chimba.
Cuatro horas de lluvia que precipitaron 65 milímetros de agua, dejaron consecuencias increíbles, 92 muertos, 16 desaparecidos, 650 heridos, 2 mil 500 viviendas destruidas o anegadas, equipamiento escolar, comercial, social dañado e infraestructura urbana interrumpida o colapsada.
Esa noche, en numerosos lugares donde quedó algo de viviendas, las velas iluminaban ataúdes y la gente recitaba el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria con esmerada devoción.
La solidaridad loína pudo despejar calles, levantar poblaciones, vestir desnudeces, saciar las hambres, pero no logró mitigar el dolor mayor que ha afrontado en su historia, la Perla del Norte.
fuente portada crónica publicado lun es 18 de junio.
1.3 Analizar, mediante la georreferencia de un mapa, las amenazas, vulnerabilidades y capacidades de la zona estudiada en el evento adverso investigado.
En el caso anteriormente presentado no tengo un mapa de georreferencia sin embargo hablaremo s en este caso del Temporal de San Pedro de Atacama de 2012.
El temporal de San Pedro de Atacama de 2012 fue un evento climático ocurrido en la Provincia de El Loa desde el 10 de febrero de 2012 por las intensas lluvias provocadas por el fenómeno llamadoinvierno altiplánico que afecta a la zona andina de Sudamérica en los meses de verano. Durante el fin de semana anterior las precipitaciones provocaron el cierre de caminos en las regiones de Antofagasta, Tarapacá y Arica.
Las precipitaciones ocurridas el 11 y 12 de febrero generaron un aumento del caudal del rio loa , lo que provocó su desborde en algunos sectores de
Calama. El aumento de caudal ocurrió debido a la apertura del tranque Conchi con el fin de evitar su colapso.
Para el día 14, el pueblo de Toconao ya había acumulado 62,6 milímetros de agua, la mayoría de los cuales habían precipitado el día 12.
Durante la madrugada del12 de febrero ocurrió un alud en el pueblo de Toconao.
El desastre en Toconao se produce tras producirse un rebalse en un tranque cercano al pueblo. En cuestión de minutos un torrente de agua y barro arrasó con varias casas del sector. Si bien en un momento se temió la existencia de víctimas fatales, con el correr de las horas se descartó tal posibilidad.
La emergencia significó el traslado de varias autoridades de gobierno a la zona a fin de coordinar la ayuda a los damnificados y planificar la reconstrucción de las viviendas afectadas. A la zona concurrieron los ministros Pablo Longueira (Economía y Turismo), Joaquín Lavín (Desarrollo Social) y Laurence Golborne (Obras Públicas).
El día 14 comenzó a ser restablecida la conectividad entre Calama y los poblados del interior de la provincia, principalmente mediante el despeje de la RUTA 23 -CH, que llega hasta el Paso Internacional Sico.
Daños y Efectos:
El temporal generó cortes de carreteras y aislamiento de algunos pueblos. Varios puntos turísticos de la provincia fueron cerrados y los turistas debieron permanecer en Pedro de Atacama o retornar a Calama. Las reservas en San Pedro disminuyeron en un 70% luego de iniciado el temporal.
Se registraron damnificados en las localidades de Caspana, San Pedro de Atacama, Ayquina y Toconao, concentrándose la mayor cantidad en esta última debido al aluvión. En total, 120 viviendas resultaron con daños de cualquier tipo.
El Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) estimó en 2.500 millones de pesos los daños en el sector agrícola producto de las lluvias en la Provincia de El Loa.
información www.wiquipedia.
2. Identificar los organismos de emergencia de su región, indicando el organigrama de la Oficina Regional de Emergencia del Ministerio del Interior (OREMI).
La Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, ONEMI, es el organismo técnico del Estado, creado por el Decreto Ley Nº 369 de 1974, a cargo de planificar y coordinar los recursos públicos y privados destinados a la prevención y atención de emergencias y desastres de origen natural o provocados por la acción humana, proporcionando a los ministerios, intendencias, gobernaciones, municipios y organismos de Protección Civil de nivel nacional, regional, provincial y comunal, modelos y planes de gestión permanente para la prevención y manejo de emergencias, desastres y catástrofes.
Asimismo, para dar cumplimiento a su mandato legal, corresponderá a ONEMI movilizar, dentro de los parámetros establecidos por el Estado, los recursos disponibles tanto del ámbito público como privado para evitar o mitigar el potencial impacto de ocurrencia de una situación riesgo, emergencia o catástrofe.
Misión
Planificar, coordinar, organizar, asesorar y supervisar las actividades del Sistema Nacional de Protección Civil para reducir el riesgo de desastres a través de la mitigación, preparación, alerta, respuesta y rehabilitación con el objeto de reducir la pérdida de vidas, disminuir los impactos económicos, los efectos medioambientales y proteger los modos de vida, contribuyendo al desarrollo sostenible.
Visión
Al 2030 poseer una institucionalidad y servicio robusto, que permita establecer la Reducción del Riesgo de Desastres como prioridad nacional, fomentando una cultura preventiva para contribuir al desarrollo sostenible.
Focos Estratégicos
- Cultura preventiva. Es el resultado de la gestión de ONEMI y el SNPC en el proceso de educar, crear conciencia y adoptar conductas responsables en la ciudadanía para reducir el riesgo de desastres, evitar crear riesgo y disminuir el impacto de los desastres.
- Confianza y cercanía. Se orienta a fortalecer la interacción y comunicación con la comunidad, permitiendo a la organización mejorar la.calidad de servicio, promover la corresponsabilidad en reducir el riesgo de desastre y lograr una mayor confianza en la población.
- Agilidad organizacional. Lograr una integración y optimización de los procesos de la institución, bajo el prisma del uso de la tecnología e innovación como componentes facilitadores en la entrega de un mejor servicio a la comunidad.
pla estratégico 2019-2030.
La planificación estratégica es un proceso de gestión que permite apoyar la toma de decisiones de las organizaciones en torno al quehacer actual y al camino que deben recorrer en el futuro, con el fin de lograr un avance importante en su acción. En este sentido, un plan estratégico debe traducir los focos y visión en objetivos, indicadores, metas, iniciativas y presupuestos específicos capaces de orientar las acciones correctas que alineen la organización al cumplimiento efectivo de sus aspiraciones.
Con el objetivo de plasmar las acciones estratégicas que guiarán a la institución durante el periodo 2019 – 2023, la Subdirección Nacional a través del Departamento de Planificación y Control de Gestión consolidó un proceso abierto y participativo de estilo “bottom-up” (abajo–arriba) con una mirada transversal que enfatizó el fortalecimiento de las capacidades institucionales en el ámbito de las personas, comunicaciones, tecnologías y proyectos con el fin de establecer un plan estratégico íntegro, que represente a todos los funcionarios de ONEMI a la hora de dar cumplimiento a nuestros desafíos institucionales.
3. Identificar los marcos de acción internacionales normativos a los cuales está suscrito, en materia de gestión de riesgos de desastres, nuestro país y describir cada uno.
4. Establecer una medida para cada una de las acciones que se pudieron haber generado antes, durante y después del desastre investigado en su región.
La estimación, prevención y reducción de riesgos es la clave para evitar pérdidas y desastres en cualquier emergencia o desastre natural o antrópico . Uno de los pasos para lograr estos objetivos es la construcción de un escenario de riesgos, amenazas y vulnerabilidades. Su objetivo principal es tener una visión global de los riesgos, roles e interacciones para identificar prioridades en la ruta crítica de intervenciones a desarrollar. Para llevarlo a cabo, se deben seguir los siguientes pasos:
1. Elaborar un mapa de riesgos. Con esta herramienta se representa el conjunto de factores de amenazas e identificación de posibles pérdidas. De manera adicional se construye un esquema de relaciones, método con el que se definirán las causas y efectos entre los factores del mapa.
2. Evaluar las amenazas posibles en distintos escenarios para la poblacion y/o region afectada. Para esto se necesita un estudio completo que responda a preguntas como: ¿Qué eventos puede afectar nuevamente a la región?, ¿Cuáles son los orígenes de dichos eventos?, ¿han ocurrido anteriormente? Para la evaluación de estas amenazas o vulnerabilidades se consideran tres factores: la frecuencia con la que ocurren, las consecuencias posibles y las coberturas ante ellas.
3. Construcción de los elementos. El siguiente paso es la representación de la interacción con los distintos tipos de riesgo en determinado momento y lugar. Para ello se consideran diversos agentes como los espacios (sectores o áreas en peligro), actores (recursos humanos que desempeñan un rol en cada espacio), roles (la forma en cada uno actúa según su trabajo).
En una compañía del sector minero, por ejemplo, un escenario construido podría ser la excavación por parte de los obreros al pie de una montaña. Los riesgos podrían ser varios, desde caídas, fallas de maquinarias, entre otros.
eneste caso niosn basamos en el antes durante y despues de la emergencia ocurrido en nuestra comuna y en los daños a la poblacion y humano.
4. Desarrollar la caracterización del escenario. Para este paso se toman en cuenta tres conceptos:
La revisión documental. Se analizan los estudios técnicos y propuestas anteriores para prevenir amenazas y tener una visión mayor sobre lo que podría ocurrir.Gestión del inventario de desastres. Se establece un historial sobre la frecuencia con la que han ocurrido riesgos en el pasado, la reconstrucción de los hechos y cómo esto podría ayudar en ocasiones futuras.
Caracterización de la zona de trabajo. Se definen las relaciones con municipios, empresas o autoridades relacionadas para conocer cómo se podría actuar en conjunto con ellos y minimizar los impactos negativos.
5. El análisis de los riesgos. Con toda la estructura anterior, el paso final es analizar con claridad cada uno de los puntos tratados: los estudios, el comportamiento de los actores y sus roles, las posibles respuestas ante desastres alud y más. En base al análisis se generan acciones de capacitación, cambios en la planificación de prevención y mejoras.
Elaborar un escenario de riesgos, amenazas y vulnerabilidades les permitirá a los ejecutivos autoridades de la region- comuna minimizar las pérdidas mediante una gestión eficiente de seguridad y salud. La finalidad es prevenir todo tipo de accidentes o desastres y garantizar la estabilidad del capital humano, y regional .
medidas que deben tomar teniendo en cuenta la frecuencia con la que nocuuren estas dedatres alud aluviones en tempradas que cuiendiden con el invierno altiplanico que afecta las sonas de CALAMA SAN PEDRO Y AL INTERIO AL EL LOA.
La emergencia se repite cada año, y nos hace preguntarnos cuál es el origen de este fenómeno. ¿Por qué llueve en el norte, una zona seca, y en verano, cuando la mayor parte de las precipitaciones se concentra en el invierno?.
El Blog Oficial de la Dirección Meteorológica de Chile explica que el Altiplano chileno, ubicado a más de 4 mil metros de altura entre las regiones de Arica-Parinacota y Antofagasta, es una amplia meseta en medio de la cordillera de Los Andes.
Allí, el régimen de lluvias es muy distinto al que estamos acostumbrados en las regiones más habitadas de Chile. En la zona central el verano es generalmente seco y caluroso y las lluvias sólo llegan entre abril y septiembre. Igualmente, el Altiplano chileno tampoco tiene un comportamiento de precipitaciones similar a la mayor parte del norte de Chile, que se caracteriza por ser muy árido.
Por ejemplo, en la ciudad de Visviri, el poblado más nortino del país y ubicada a la no menor altura de 4100 metros en el hito tripartito que señala la frontera entre Chile, Perú y Bolivia, llueve casi lo mismo que en San Felipe en la Región de Valparaíso y sólo un poco menos que en Santiago. La salvedad es que llueve en una estación del año completamente diferente.
Tal como se aprecia en la siguiente figura, Santiago y Visviri tienen un peak similar de aproximadamente 80 mm en su mes más lluvioso, salvo que en la capital es en junio y en la localidad del Altiplano, enero.
www.t13.cl




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